La circunstancia del yo-lector. Juan Domingo Argüelles. Un estado de ánimo

Publicado en El Semanal de La jornada

En las Meditaciones del Quijote, José Ortega y Gasset escribió su célebre frase: “Yo soy yo y mi circunstancia, y si no la salvo a ella no me salvo yo.” Manuel Ortuño, Txetxu Barandiaran y Manuel Gil, editores y promotores del libro de la madrileña revista Texturas (Trama Editorial) quisieron aplicar de manera práctica la sentencia orteguiana y, a mediados del año anterior, recurrieron a editores y promotores del ámbito de la lengua española para conocer su estado de ánimo que reflejara la circunstancia editorial. Comparto con los lectores el resultado en mi caso.

Me llamo Juan Domingo Argüelles, y en el sector del libro o como mero lector se me conoce como Juan Lector. Me gusta leer porque leer es un verbo aparte y placentero. Es cierto que, además de los libros, las revistas, los periódicos, etcétera, se leen también el cine, la pintura, la música, la danza y nuestros semblantes y nuestras actitudes. Pero leer en la cultura escrita es aportar imaginación, emoción e inteligencia a un universo simbólico que exige una atención dialógica que no siempre se da en las otras lecturas.

Soy escritor, editor y promotor de la lectura. Cuando le cuento a un extraño (sólo si me lo pregunta) por qué me gusta leer o por qué ando entre libros, le digo que no tiene nada de extraordinario y que más bien me parece asombroso que haya personas que no tengan relación con ellos.

Mi día a día es así: Me despierto y leo. Luego escribo y leo. Antes de dormir, leo. Y a veces sueño que leo y otras veces, al despertar, he soñado una escritura que, si es algo intensa, puedo anotar en una libreta y convertirla después en objeto de lectura. Ser lector es una especie de enfermedad o de síndrome de locura. La gente realmente cree que los que leen libros están locos o enfermos de algo. Aún más, si te dedicas a lo mío la gente no dejará de tocarte las narices con la esperanza de entender qué tipo de espécimen es ese orate que en vez de discutir sobre futbol habla de lecturas.


José Ortega y Gasset
He perdido el entusiasmo por lo que hago cuando me doy cuenta de que la lectura es sólo un tema de moda en la retórica de los políticos y de los periodistas; cuando me doy cuenta que la lectura les importa un carajo pero es políticamente correcto decir que leer es bueno; cuando me doy cuenta que el tema de la lectura, en general, es sólo un pretexto para ennoblecer la idiotez política y burocrática que lo invade todo.

Lo mejor de mi trabajo es, sin duda, comunicarme con profesores, promotores, lectores comunes y corrientes, que desean y propician el diálogo sobre lo que nos emociona y nos deleita: leer. Uno de mis mejores días en lo laboral fue cuando, agotado y enfermo, renuncié a la oficina y mandé al cuerno todas las exigencias absurdas que no permiten hacer nada que no sea jalar la rueda burocrática como un bruto, y donde todo el entusiasmo se ha perdido en los laberintos del sinsentido tecnocrático. Cuando quiero tomarme un descanso me dedico a ver películas y escuchar música, caminar sin rumbo y dar por azar (¡qué casualidad!) con una librería de usado.

Me preguntan (y yo también me lo pregunto, aunque sólo de vez en cuando) cómo veo el futuro de mi profesión. Lo veo así: un futuro casi imposible para ser profesionista. Editar (y, por tanto, leer) más que una profesión, es una pasión, ni siquiera un oficio, sino un vicio, en un mundo donde la gente lo único que quiere es contar y acumular dinero.

Eso sí, si un día logro jubilarme querré pasar el tiempo que me queda dormido, porque ya habré leído lo suficiente (más quizá de lo que debía) como para saber que es imposible agotar todo lo que merece ser leído. El último libro que he leído ha sidoFirmin, de Sam Savage; llegué tarde a él; no lo leí cuando fue una novedad en español en 2007, pero sé que uno llega, tarde o temprano, a los libros que no debe perderse. Lo conseguí en una librería de usado. Y el primero que recuerdo que leí fueCorazón, diario de un niño, de Edmundo de Amicis, un libro que todavía se deja leer, pero que ya casi nadie lee. En mi mesilla tengo ahora para leer las Cartas a Juan Antonio, de Julio Ramón Ribeyro.

Un día de octubre de 2011, en Cali, Colombia, escribí un poema que creo que resume mi vida con los libros y la lectura. Se titula precisamente “Lectura” y está en mi libroFinal de diluvio (Hiperión/Universidad Autónoma de Nuevo León, 2013): “Ser y no ser lector/ mas leer siempre/ la luz, el aire, el sol,/ la lluvia, el mundo./ Y leer para ser/ –sólo un segundo–/ la luz, el aire, el sol,/ la lluvia, el mundo./ Ser y no ser lector./ Nadie ha podido/ pasar sin ser lector/ por este mundo./ Leemos, nos leemos/ y nos leen también/ los que sólo leer/ saben el mundo./ Ser y no ser lector,/ mas leer siempre,/ porque nunca el que vive/ se arrepiente/ de vivir y leer,/ salvo el suicida/ que sin embargo lee/ en el trágico libro/de su vida.”

Teo Palacios. Un estado de ánimo

Me llamo… Teo Palacios.


Y en el sector del libro o como mero lector se me conoce como… escritor de novela histórica.
Me gusta leer porque… Te permite vivir más vidas que solo la tuya.

Cuando tenía doce años quería ser… Veterinario o médico.

Hoy soy… Escritor y asesor editorial.

Cuando me toca contarle a un extraño en una boda por qué me gusta leer o ando entre libros le digo que… Que es algo que no se puede explicar, que tiene que encontrar el libro que le llene el alma y lo convierta en una persona distinta.

Sin embargo, en realidad, mi día a día es más bien así:… Muy complicado: contesto e-mails, escribo artículos, hago informes de lectura, imparto clases, hago correcciones de texto y tengo que encontrar hueco para escribir mis propias historias.

Lo más raro que me ha sucedido nunca fue cuando… Llegaron por fin a casa los ejemplares de tu primera novela. No terminas de asimilar que aquello sea realmente tu trabajo.

Y lo peor… El momento en el que tuve que decidir sacrificar a mi perro.

Aún más, si te dedicas a lo mío la gente no dejará de tocarte las narices con… Pidiéndote que les des tu opinión sobre lo que escriben, sin entender que eso es un trabajo como cualquier otro.

He perdido el entusiasmo por lo que hago cuando… Cuando tengo que obligarme a hacerlo.

Sin embargo, lo mejor de mi trabajo, sin duda, es… El momento en que un lector te escribe emocionado agradeciéndote que hayas escrito ese libro.

El mejor día que recuerdo en el trabajo fue cuando… Me confirmaron la publicación de mi primera novela. Pero ha habido otros muchos muy buenos.

Cuando quiero tomarme un descanso me dedico a… Suelo ponerme alguna película de terror con la que deje descansar la cabeza.

Así es como veo el futuro de mi profesión… Complicado, con una alta especialización. Ojalá me equivoque.

Eso sí, si un día logro jubilarme querré pasar el tiempo que me queda… Rodeado de libros, en un paisaje montañoso y con una buena chimenea para que no duelan los huesos.

El último libro que he leído ha sido… El Sanador de Caballos.

Y lo conseguí en… Una tienda online.

Y el primero que recuerdo que leí fue… El primero que tengo conciencia de haber leído fue Momo, con unos ocho años, pero leía desde varios años antes, según mi madre.

En mi mesilla tengo ahora para leer… Amor Prohibido, de Coia Valls, y El Ejército de Dios, de Sebastián Roa.

Me gustaría añadir que… Los lectores son la savia que nos da la vida. Sin vosotros no somos nada.



Fernando García Pañeda. Un estado de ánimo


Me llamo Fernando García Pañeda


Y en el sector del libro o como mero lector se me conoce como Fernando García Pañeda.

Me gusta leer porque creo que hay otros mundos que están y no están en éste.

Cuando tenía doce años quería ser compositor de sinfonías o escritor de novelas.

Hoy soy funcionario todo el tiempo que me deja libre la escritura.

Cuando me toca contarle a un extraño en una boda por qué me gusta leer o ando entre libros le digo que tengo una de esas enfermedades raras, degenerativas e incurables.

Sin embargo, en realidad mi día a día es más bien así: me levanto, voy robándole tiempo a la vida para vivir (o sea, leer, escribir, amar) y al final me acuesto.

Lo más raro que me ha sucedido nunca fue cuando un editor me llamó para decirme que mi novela (única por entonces) le parecía interesante y quería concertar una cita para hablar de su posible publicación.

Y lo peor perder a un familiar muy cercano.

Aún más, si te dedicas a lo mío la gente no dejará de tocarte las narices con el látigo de su indiferencia.

He perdido el entusiasmo por lo que hago cuando deduzco que a nadie más en todo el universo le interesa.

Sin embargo, lo mejor de mi trabajo, sin duda, es pensar, imaginar, crear.

El mejor día que recuerdo en el trabajo fue cuando uno de mis escritores favoritos me escribió para decirme que había disfrutado mucho con mi (primera) novela.

Cuando quiero tomarme un descanso me dedico a viajar.

Así es como veo el futuro de mi profesión: no hay futuro, sólo presente continuo.

Eso sí, si un día logro jubilarme querré pasar el tiempo que me queda viajando y empapándome de amor y de Mediterráneo sin parar.

El último libro que he leído ha sido Acqua Alta, de Donna Leon.

Y lo conseguí en Círculo de Lectores.
Y el primero que recuerdo que leí fue, aparte de los incontables cuentos infantiles que rodearon mi infancia, alguno de Los tres investigadores.

En mi mesilla tengo ahora para leer los Ensayos de Montaigne, que leo de vez en cuando y a salto de mata (cuando cuerpo y mente lo permiten) y “Las Suites para Violonchelo. En busca de Pau Casals, J. S. Bach y una obra maestra”, de Eric Siblin.

Me gustaría añadir que aunque no hay nada nuevo bajo el sol y todo está ya contado, las historias pueden contarse de muchas maneras; por eso encuentro un motivo para escribir.

-          http://www.territorioenemigo.net/


Neus Arqués. Un estado de ánimo



Me llamo Neus Arqués.



Y en el sector del libro o como mera lectora se me conoce como Neus Arqués.

Me gusta leer para entender el mundo.

Cuando tenía doce años quería ser escritora.

Hoy soy escritora y trabajo como analista digital. Me interesa lo relacionado con la (in)visibilidad de las personas.

Cuando me toca contarle a un extraño en una boda por qué me gusta leer o ando entre libros le digo que hay otras vidas y todas están en los libros.

Sin embargo, en realidad mi día a día es más bien así: Leo. Trabajo. Escribo. Leo.

Lo más raro que me ha sucedido nunca fue: He cumplido los cincuenta y lo he celebrado viviendo cincuenta experiencias en un año. Descubrí que con la excusa del aniversario podía pedir todo tipo de favores y a todo el mundo le parecían bien, por peregrinos que fuesen.

Y lo peor: perder a un amigo.

Aún más, si te dedicas a lo mío la gente no dejará de tocarte las narices con la idea de que ellos también quieren escribir un libro. Les animo a que lo hagan.

He perdido el entusiasmo por lo que hago cuando puedo prescindir de hacerlo.

Sin embargo, lo mejor de mi trabajo, sin duda, es pensar en la historia que voy a comenzar.

El mejor día que recuerdo en el trabajo fue cuando me dijeron que había quedado finalista en un premio literario y que publicarían mi relato. Me puse a dar saltos de alegría.

Cuando quiero tomarme un descanso me dedico a conversar y a caminar.

Así es como veo el futuro de mi profesión: creo que a los escritores nos han cambiado la descripción del puesto de trabajo. Hoy escribir ya no es suficiente.

Eso sí, si un día logro jubilarme querré pasar el tiempo que me queda viajando y organizando mi propia tertulia.

El último libro que he leído ha sido The Signature of All Things, de Elizabeth Gilbert

Y lo conseguí en la librería Eagle Harbour Book Company.

Y el primero que recuerdo que leí fue alguno de la serie Los cinco.

En mi mesilla tengo ahora para leer Jung y el Tarot. Un viaje arquetípico, de Sallie Nichols. Siento curiosidad por el Tarot en este momento de mi vida.  El ejemplar es una maravilla de edición.

Me gustaría añadir que no todas las historias están contadas porque no toda la vida está vivida.

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-          www.neusarques.com
-          www.unhombredepago.com


Encuesta a lectores de revistas culturales



Nos queremos hacer eco aquí e invitarte, si eres público objetivo, a colaborar con ARCE en la encuesta que está llevando a cabo.

ARCE invita a los lectores a participar en una encuesta on line para la realización de un estudio sobre su percepción de las revistas culturales

Dentro del plan de publicaciones de la Asociación para el estudio del sector y para facilitar a los editores herramientas de análisis, ARCE y las revistas culturales que reúne han puesto en marcha un trabajo, sobre los lectores de revistas culturales, su percepción de las revistas y los nuevos hábitos de lectura para el que se está llevando a cabo una encuesta on line.
La Asociación invita a participar en esta encuesta a la que se puede acceder en el siguiente enlace:

ACCEDER AL CUESTIONARIO PARA SUSCRIPTORES

ACCEDER AL CUESTIONARIO PARA LECTORES

Con esta iniciativa, que la Asociación realiza en colaboración con el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, ARCE pretende buscar y dar a conocer la evolución en el perfil del lector,  ampliar y desarrollar actuaciones vinculadas a los lectores en el entorno digital y elaborar propuestas válidas para las revistas culturales, para entidades e instituciones relacionadas con el libro y la lectura, y para la Administración pública.

Mª Ángeles López de Celis. Un estado de ánimo

Me llamo…Mª Ángeles López de Celis 


Y en el sector del libro o como mero lector se me conoce como…Idem.…..

Me gusta leer porque…Leer es dar rienda suelta a la imaginación, vivir historias y experiencias enriquecedoras, aprender a relativizar las propias, en definitiva, la lectura es fuente de aprendizaje, de entretenimiento, de descubrimiento, de emoción, de pasión …

Cuando tenía doce años quería ser…Catedrática de Historia.

Hoy soy…Psicóloga y escritora.

Cuando me toca contarle a un extraño en una boda por qué me gusta leer o ando entre libros le digo que… He llegado a la conclusión de que es tan difícil convencer a nadie de las bondades de la literatura, que hace tiempo desistí de invertir tiempo y energías en batallas de antemano perdidas.  Lo mismo me ocurre con la política…

Sin embargo, en realidad mi día a día es más bien así:…Es una realidad cotidiana de trabajo, de relaciones sociales y personales, de escritura y lectura, de ir y venir, de arribas y abajos… Supongo que como la de la mayoría de los mortales.

Lo más raro que me ha sucedido nunca fue cuando…Escribí mi primer libro y la gente me paraba por la calle porque había oído hablar de mí o me había visto en televisión y todo el mundo quería que le contase otras cosas que no estuvieran en mi libro. Me maravillaba que mi vida profesional tuviera una dimensión pública que despertara tantísimo interés.  Nada tan gratificante, la verdad…

Y lo peor… Casi pierdo mi puesto de trabajo por escribir.

Aún más, si te dedicas a lo mío la gente no dejará de tocarte las narices con… Cuando me han tachado de deshonesta o desleal y no se ha entendido que mi único objetivo como autora es un afán auténtico por dejar testimonio histórico de lo vivido para que sea útil a las generaciones venideras.

 He perdido el entusiasmo por lo que hago cuando… Nunca, ni en un solo momento de mi actividad literaria he perdido el amor y el entusiasmo por los libros.  Ni siquiera al recibir una crítica furibunda y malintencionada. Al revés, entonces es cuando me vengo arriba.

Sin embargo, lo mejor de mi trabajo, sin duda, es… La cercanía con la gente. Cuando alguien dice haber llorado leyendo algo escrito por mí o te explica que viene desde  muy lejos solo para demostrarte su agradecimiento con un sincero abrazo. Esos son los momentos por los que vale la pena seguir escribiendo.

El mejor día que recuerdo en el trabajo fue cuando… Mis días de contacto directo con los lectores en las casetas de las Ferias del Libro.

Cuando quiero tomarme un descanso me dedico a… Leer a otros e ir al cine donde se cuentan historias alternativas. Viajar y conocer otras gentes y otras forma de vida.

Así es como veo el futuro de mi profesión… Difícil, pero maravilloso. Resurgirá de sus cenizas como un ave fénix invencible. Esta dura prueba pasará y la literatura ganará con una metamorfosis necesaria que está removiendo los cimientos más profundos del sector editorial.

Eso sí, si un día logro jubilarme querré pasar el tiempo que me queda… Escribiendo, leyendo y viajando, que son mis actividades vitales. Sin ellas, difícilmente encontraría sentido a seguir viviendo.

El último libro que he leído ha sido…El Impostor, de Javier Cercas.

Y el primero que recuerdo que leí fue… Siddhartha, de Hermann Hesse. Seguro habrá otros anteriores, pero este fue el primero que me dejó una profunda huella.

En mi mesilla tengo ahora para leer… Un jardín al norte, de Boris Izaguirre.


Me gustaría añadir que…Los libros no solo son nuestros mejores amigos, sino que son el vehículo que poliniza a una sociedad, llevando el preciado germen de la vida de unas inteligencias a otras, de unas generaciones a otras. ¿Puede haber misión más importante? …… Y me honra formar parte de tan trascendental cadena.

Otros estados de ánimo


Cuando una librera habla de un librero...

... o cuando Judit Rodríguez habla de Héctor Yánover


 Trabajar tangencialmente en la edición genera a veces regalos insospechados que justifican con creces parte de la tarea. Cuando una joven librera, Judit, escribe:

leer este libro es conocer a Héctor Yánover. Es ir a su librería, a cualquiera de ellas, y escucharle hablar, verle trabajar, apreciar su amor a los libros, a la literatura, a la lengua y hasta a la gente que le complica la vida. Y eso, creedme, es algo increíble. Conocerle a él, librero por casualidad pero nacido para ello, es también conocer de verdad la profesión.

provoca, no podía ser menos, una sensación de gusto y regocijo que hacen que estemos más contentos que unas castañuelas. Una librera recomendando el libro de un librero no es mala combinación. Más todavía si ello supone un diálogo entre generaciones distintas, Judit es joven y Héctor ya nos dejó, un diálogo que cruza el Atlántico, Judit vive en Catalunya y Héctor era argentino, un diálogo en cualquier caso siempre fácil porque en el fondo está el amor por los libros. Dice Judit:

Memorias de un librero es, en definitiva, un elogio a todos los que nos dedicamos al mundo de las letras, en especial los libreros, pero sobre todo a aquellos que, como él, lo hacemos gracias a (o a pesar de) nuestro amor por los libros. ¿Y cómo alguien que se identifique con ese apego a los libros no va a disfrutar de éste? Pues eso, pasen y lean...

Pero antes de que vayáis como locos y locas a comprar el libro, leer completa la reseña que empieza así: 

Aunque a veces nos resistamos a reconocerlo, a (casi) todos nos gusta criticar; pero además, criticar negativamente. Disfrutamos de la posición de superioridad que nos otorgamos nosotros mismos y juzgamos como si tal cosa la manera de actuar de fulanito o el trabajo de menganito. Para bien o para mal, yo soy una experta en eso. Siempre encuentro cosas que mejorar en lo ajeno (en lo propio también, pero es más sencillo fijarse en los demás). Y si lo que encuentro no me gusta, soy capaz de explayarme con facilidad. Es como si las palabras, las frases, los párrafos enteros fluyeran solos. Es más, casi diría que disfruto con ello; me encanta encontrar los errores, estudiarlos, hablar de ellos y después, pretenciosa yo, dar sus soluciones.  

Quizá por eso me cuesta menos discutir sobre un libro malo que hacerlo de uno que, en cambio, me ha gustado. Quizá por eso, también, estoy dando tantas vueltas para hablar de Memorias de un librero. Porque éste, sin duda, me ha encantado. Algo que me sorprende, por otro lado, dada la poca afición que tengo a la no ficción en general.

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Fecha tope 10 de marzo.

Rodrigo Palacios. La lectura. Un estado de ánimo


Es sorprendente la aversión que algunas personas demuestran frente al fomento de la lectura. Quizá sea que los no lectores guarden un recuerdo traumático de aquello que ciertos maestros se empeñaron en forzar, obligando, a veces, a bajar la cabeza sobre textos densos, aparentemente creados para demostrar la lógica ignorancia de una mente infantil.

Sin embargo, los que aún leemos no asociamos el gusto por la lectura con ningún tipo de adoctrinamiento que nos pesara en la nuca, sino que acudimos a otro momento más íntimo; un instante de lucidez en el que de repente sentimos que no éramos nosotros quienes descubríamos el libro, sino que era él quien parecía llegar arrancado de la estantería por una inesperada jugada del destino, y ahora nos atrapaba en la maravilla de algo que, en realidad, no estaba sucediendo. Las palabras nos sumergían en un universo que no podíamos ver, y que sin embargo se antojaba más vivo que ningún otro.

Entonces elevábamos la vista hacia la posibilidad de los lugares a los que otros libros podrían llevarnos. Porque la lectura dejaba de ser algo que fomentar, y se convertía en una nueva clase de pecado. En las ganas de hojear ejemplares prohibidos, aún, para un niño. Pero habíamos abierto la caja, y ya todo el impulso nos conquistaba hacia el fondo de ella. Nos sumergía en aventuras que no habíamos vivido, en venganzas que sentíamos propias, en pasiones profundas por descubrir… Nos transformaba en héroes y en asesinos, en amantes incontenibles. Desde la mirada ausente de la lectura hemos salvado vidas y las hemos quitado. Hemos torturado. Se nos han permitido irreales atrocidades. Como autores de un texto no escrito por nosotros, y del que sin embargo nos hemos adueñado, deseando poseerlo un rato más…

Los que no han cruzado aquel umbral piensan ahora que si lo hicieran no encontrarían nada nuevo. Creen que la palabra es lenta sobre el papel, y rápida en una pantalla. Pero esta opinión es consecuencia de una pregunta equivocada. Porque lo que la imagen nos muestra no ha sido creado por nosotros. Simplemente está ahí, y se nos presta. Todos vemos lo mismo. Pero ¿quién ha dicho que dos personas puedan leer el mismo libro? ¿Quién sabe cómo imagino yo cada línea de un paisaje, cada mirada de terror, cada curva que describe un cuerpo? ¿Quién lo sabe, sino yo mismo?


No son infinitos los libros, sino infinitas las miradas. Porque de cada historia nacen muchas, según sean las manos que la sostengan, y la mirada que soporte el ansia de saber qué va a ocurrir. Anhelando escribir su propio libro, a medida que los ojos tejen una realidad completa desde las sencillas puntadas de las palabras.

Rodrigo Palacios (Madrid, 1979), escritor e ingeniero. Participó activamente en el teatro universitario, actuando, dirigiendo y escribiendo, para después pasar a cursar interpretación en la escuela de Jorge Eines. Realizó estudios de doblaje y locución, y ahora aprende canto lírico con Juan Angel García Panadero. En 2009 publicó su primera novela, Los ojos del centinela (Good Books), una absorbente historia a caballo entre el thriller y la novela negra. Con Estanebrage, El último bastión (Marlow, EDHASA; 2014) salta al género fantástico, en el que ha encontrado un camino con el que, seguro, nos sorprenderá.


Otros estados de ánimo

Francisco Narla. Un estado de ánimo

Me llamo… Francisco Narla


Y en el sector del libro o como mera lector se me conoce como…Escritor.

Me gusta leer por… muchas razones. Porque aprendo, porque viajo, porque me emociono…

Cuando tenía doce años quería ser…Piloto y Escritor (por culpa de Saint-Exupéry).

Hoy soy… Piloto y Escritor.

Cuando me toca contarle a un extraño en una boda por qué me gusta leer o ando entre libros le digo que… los libros fueron mis mejores amigos durante mi infancia.

Sin embargo, en realidad mi día a día es más bien así:…entre nubes y letras.

Lo más raro que me ha sucedido nunca fue cuando…en la Feria del libro de Madrid, una lectora me preguntó si en la dedicatoria de uno de los cuatro ejemplares de mis libros que se llevaba con ella le podía poner una notita para el responsable de la facturación del aeropuerto para que la eximiera de pagar por exceso de equipaje (mis dos últimas novelas, ASSUR y RONIN; son bastante gordas).

Y lo peor… con una buena mujer, gran lectora. En una presentación me comentó, refiriéndose a mi última novela publicada, RONIN, “está te salió más gorda que la anterior”, yo desconcertado le contesto que no, que debe de estar en un error, y entonces me enseña su e-book y me muestra su copia de ASSUR, y tenía efectivamente 600 páginas, como ella decía, menos que RONIN; me dice que se la había mandado su primo, y cómo explicarle que era una copia pirata a la que le faltaba el último tercio… Al final todo resultó menos embarazoso de lo previsto, se compró un ejemplar en bolsillo de ASSUR y se fue muy ilusionada, pues lo único que no le había gustado de la historia es que el final le había parecido demasiado precipitado.

Aún más, si te dedicas a lo mío la gente no dejará de tocarte las narices con… que le regale mis novelas.

He perdido el entusiasmo por lo que hago cuando… fui boxeador aficionado;  cuando me tumban siempre me levanto.

Sin embargo, lo mejor de mi trabajo, sin duda, son… los mensajes positivos de los lectores, que te cuenten que tus historias les han llegado al corazón.

El mejor día que recuerdo en el trabajo fue… como piloto, mi primer vuelo en solitario (como en los relatos de Saint-Exupéry); y como escritor, la primera vez que entré en una conocida librería y vi mesas llenas de pilas y pilas ASSUR, la primera de mis novelas que fue un gran lanzamiento editorial.

Cuando quiero tomarme un descanso me dedico a… pescar con mosca, atender a mis bonsáis, pasear con Dumas, mi perro, y leer.  Siempre tengo un libro cerca.

Así es como veo el futuro de mi profesión… el de la literatura complicado si la gente sigue “pirateando” libros.

Eso sí, si un día logro jubilarme querré pasar el tiempo que me queda… no creo que hiciera algo muy diferente a lo que ahora hago. Me he esforzado mucho por tener la vida que deseaba, y por fortuna, y gracias a los lectores, lo he conseguido.

El último libro que he leído ha sido… El Francotirador” de Chris Kyle.

Y lo conseguí en… lo compré en la librería del aeropuerto de Coruña.

Y el primero que recuerdo que leí fue… creo que debió ser la serie de “Los tres investigadores” de Alfred Hitchcock, y también recuerdo de muy pequeñín “Miguel Strogoff” y “La isla misteriosa” de Julio Verne.

En mi mesilla tengo ahora para leer… una recopilación inédita de Álvaro Cunqueiro y algunos libros más para documentarme ya para una nueva historia.

Me gustaría añadir que… en mi opinión, no hay mejor viaje que el que te proporciona una buena novela.

-          www.francisconarla.com!



Más Runrunes de Memorias de un librero y algunos Tipos móviles





No se pierdan la entrada completa en el blog Negritas y cursivas

Nuestros libros nos parece que van estupendamente acompañados o acompañan estupendamente, como cada uno prefiera, a una buena taza de café, como en el caso de Judit Rodríguez .



Y, lógicamente, Arrebato, Los Portadores de sueños y Praga pasan a formar parte de nuestras librerías cómplices.

Taller con Luis Collado y Jorge Portland. Metadatos. Qué son y cómo ayudan a vender




TITULO
Descripción
Una correcta gestión de los metadatos en el quehacer editorial facilita una mejor descubribilidad online así como una más productiva comercialización de los contenidos digitales. El Taller pretende poner a disposición de los asistentes los conocimientos y algunas herramientas que les faciliten estos aspectos.
Contenidos
§         Qué son los metadatos.
§         Para qué sirven los metadatos.
§         Clasificación y tipos de metadatos.
§         Gestión y uso de metadatos. Herramientas. La importancia de los estándares de metadatos.
§         Buenas prácticas en el uso de los metadados.
§         Problemas y errores más comunes, las posibles soluciones.
Objetivos
§         Entender la importancia de los metadatos, desde el punto de vista editorial
§         Cómo trabajar con los metadatos en el flujo editorial.
§         Identificar las mejores prácticas en el uso de los metadatos, en mi actividad editorial
§         Conocer trucos y herramientas para un uso más correcto y cómodo de los metadatos.
Profesor
Luis Collado
Con más de 14 años de experiencia en el mundo editorial, trabajando tanto con libros en papel y sus primeras herramientas tecnológicas asociadas, como con su digitalización y su disposición comercial en formato electrónico.

Ha sido Director General de la División Universitaria / Profesional en Pearson Educación y Director de Marketing y Ventas en McGraw-Hill, antes de incorporarse a Google para llevar el proyecto de Google Books en España y Portugal.

Ya en Google también ha trabajado  en el lanzamiento de Google Play Books en España, Portugal y 18 países de Latinoamérica

Jorge Portland
Consultor independiente especializado en estrategias digitales y nuevos flujos de trabajo en la industria editorial. 
Experto en metadatos y su gestión.
XML aplicado a la industria editorial. 
Asesoramiento para la digitalización y etiquetado de fondos editoriales, evaluación de las estrategias digitales adecuadas para cada fondo editorial. 
Dedicado a la innovación en el campo editorial.

Amplia experiencia en el proceso editorial. Puesta en marcha de una colección. Labores de Editor de Mesa. Lectura de originales y redacción de informes de lectura. Experto en maquetación, así como conocimiento de diseño de libros. Seguimiento de la producción de libros.

Duración

4 horas
Fecha

27 de febrero de 2015 de 16:00 a 20:00
Lugar de celebración
Arce
Precio
75 euros
50 euros socios espacio Texturas
Importante
 Se ruega puntualidad.
Para cualquier duda o sugerencia contactar con promociontramaeditorial@gmail.com