Santiago Pajares sobre Llamémosla Random House

Es comprensible que de buenas a primeras el nombre de Bennett Cerf no te diga nada. Pero estoy convencido de que si eres aficionado a la lectura, el de Random House sí. Pues bien, Bennett Cerf fue el creador de Random House en 1927, que llegaría a ser uno de los grupos editoriales más potentes del mundo. De lo que hablamos aquí, son de sus memorias. ¿De las de Bennet Cerf o de las de Random House? De las dos, pues ambos nombres están unidos y es imposible separar uno de otro. Porque estamos muy acostumbrados a hablar de libros y de sus autores, pero no siempre nos podemos asomar a los entresijos de las editoriales y aquellos que hicieron posible publicaciones que ya damos por sentadas.

Amazon y sus medias verdades. Hoy charlaremos con Jean-Baptiste Malet en la librería Stvdio de Santander

Hoy y mañana Jean-Baptiste Malet, autor de En los dominios de Amazon estará por Santander.
Hoy a las 19:30 en la Librería Stvdio. Un servidor sustituirá al insustituible Manuel Ortuño y charlará con Malet y ‘Jesús Milrazones’.

Naia Hernández. Un estado de ánimo

Me llamo…Naia  Hernández. 


Y en el sector del libro o como mera lectora se me conoce como… la cocinera especializada en Sopa de Sapo.

Me gusta leer porque… me hace descubrir en mi interior nuevas sensaciones. Mucho mejor que cualquier realidad virtual, aumentada o tridimensional. Nuestro cerebro tiene infinitas dimensiones.

Cuando tenía doce años quería ser… veterinaria, creo. He pasado por tantas vocaciones en mi infancia y en mi época adulta que ya no podría decir exactamente qué quería ser con  doce años. 

Hoy soy…  librera. Lo cual incluye: prescriptora de libros,  administrativa, contable, señora de la limpieza, community manager, mensajera, informática “arreglatelotúmisma”, comercial a puerta fría y caliente, ingeniera de finanzas y muchas más cosas. ¡Qué divertido!

Cuando me toca contarle a un extraño en una boda por qué me gusta leer o ando entre libros le digo que… no me haga mucho caso que me voy un poco piripi.

Sin embargo, en realidad mi día a día es más bien así: buenos días, alarma, caja (unos suspiros), retirada de materia orgánica del cristal del escaparate, un poco de orden, recepción de pedidos, entrada de pedidos en el programa, llamada al informático porque siempre la lío, ¿un libro de un gorila? Te lo busco, teléfono: lo siento, es que YA SOY CLIENTE VUESTRO, no me sigáis llamando, no quiero otro teléfono, más suspiros, a la tienda no se entra con la merienda, ¿dónde están tus padres?, ¿quieres formar parte de nuestra base de datos?, acordarme de comprarle comida al gato, este libro me lo llevo a casa, apaga la luz, alarma. Buenas noches.

Lo más raro que me ha sucedido nunca fue cuando… me lié la manta a la cabeza para meterme a librera.

Y lo peor… a las dos semanas de abrir nos robaron 8 libros ¡8! De la misma colección. El día que conozca a su autora se lo comentaré. Me pasé dos días llorando. Esa semana  la cerramos en negativo.  

Aún más, si te dedicas a lo mío la gente no dejará de tocarte las narices con… “¡pero si ahora todo el mundo tiene e-book!” O también “¡mi hijo no usa libros, todo lo tiene en el Ipad“.

He perdido el entusiasmo por lo que hago cuando… por ahora nunca. Es demasiado pronto para perder el entusiasmo.

Sin embargo, lo mejor de mi trabajo, sin duda, es… ver cómo los niños se sientan, cogen un libro y lo devoran.

El mejor día que recuerdo en el trabajo fue cuando… vinieron todos mis amigos y familiares a darme ánimos, el día de la inauguración. Aunque ahora, la verdad, necesito repetir.

Cuando quiero tomarme un descanso me dedico a… ¿leer? Es que últimamente no descanso.

Así es como veo el futuro de mi profesión… Pues no lo sé. ¿Ideas?

Eso sí, si un día logro jubilarme querré pasar el tiempo que me queda… ¿Cómo que si algún día logro jubilarme? No entiendo la pregunta ¿La alternativa es morirse?

El último libro que he leído ha sido…Querida Felicidad”, de Ediciones Lóguez. 5 minutitos de ternura.

Y lo conseguí en… la balda de primeros lectores. Alguna ventaja tenía que tener ser socia cooperativista de mi propia librería ¿no?

Y el primero que recuerdo que leí fue…pues no sé. Es que yo tuve la suerte de que me leyeron mucho de pequeña. Así que no me acuerdo de lo primero que leí yo sola.

En mi mesilla tengo ahora para leer…Ventajas de viajar en tren” de Antonio Orejudo. Me da miedito y tengo que dormir con la luz encendida.

Me gustaría añadir que… Me encanta mi nueva y renovada profesión de librera. Que me encanta estar detrás del mostrador. Y que ojalá pueda hacerlo muchos años. Acepto consejos  y terapias de veteranos en el sector. ¡Ah! Y que en este lío nos metimos dos, engañé a Marçal Bonadona para ser librero y ahora ha vuelto a su más tierna adolescencia siendo el especialista en juvenil.

-          www.sopadesapo.com



Clo Vautherin. Un estado de ánimo

Me llamo… Clo Vautherin            Foto de 7calasensilex



Y en el sector del libro o como mera lectora se me conoce como… Clo (aunque no creo que me conozca mucha gente).

Me gusta leer porque… me gusta. Me divierte, aprendo, paso un buen momento, desconecto… Es increíble la cantidad de emociones que te pueden dar los libros.

Cuando tenía doce años quería ser… médico forense.

Hoy soy… librera (y algo más) en La Central de Callao.

Cuando me toca contarle a un extraño en una boda por qué me gusta leer o ando entre libros le digo que… es mucho más complejo de lo que se imagina y que hay mucha gente implicada en todo el proceso.

Sin embargo, en realidad mi día a día es más bien así:… el día se divide entre dos partes complementarias del oficio: la “física” y la “romántica” (la gente se olvida que el trabajo en una librería es muy “físico”). Pasar pedidos, buscar novedades, ordenar estanterías, colocar mesas, hacer envíos, charlar con editores, hacer devoluciones, montar un ciclo, recomendar un libro, pillar un ladrón, preparar una presentación, hacer una entrevista, mover cajas, … Es muy entretenido

Lo más raro que me ha sucedido nunca fue cuando… esa pregunta me pilla de sorpresa.

Y lo peor… ¿en la vida? No creo que me haya pasado cosas terribles.

Aún más, si te dedicas a lo mío la gente no dejará de tocarte las narices con… que si los libros son caros, que si el libro en papel va a desaparecer, que si se edita mucho y se lee poco.

He perdido el entusiasmo por lo que hago cuando... me da rabia que se roben libros, pero perder el entusiasmo, no lo he perdido.

Sin embargo, lo mejor de mi trabajo, sin duda, es… Hay muchas cosas buenas y divertidas que se pueden hacer entre libros. Pero más que nada la gente que me he encontrado en este “mundillo”.

El mejor día que recuerdo en el trabajo fue cuando… no recuerdo, hay muchos días buenos. Es un trabajo que me gusta.

Cuando quiero tomarme un descanso me dedico a…  la costura.

Así es como veo el futuro de mi profesión… con optimismo.

Eso sí, si un día logro jubilarme querré pasar el tiempo que me queda… cerca del mar, pero ¿lograremos jubilarnos?

El último libro que he leído ha sido… han sido dos, un cómic: “Mauvais genre” y una novela “Pietra Viva”.

Y los conseguí en… el primero me lo regalaron, el segundo me lo compré.

Y el primero que recuerdo que leí fue… no sé si fue el primero pero me gustaba mucho “La historia de los bonobos con gafas”.

En mi mesilla tengo ahora para leer… uffff, un montón y no me va a dar tiempo…

Me gustaría añadir que… me encanta que me recomienden libros.




Javier Celaya. Un estado de ánimo

 Me llamo Javier Celaya. 

Y en el sector del libro se me conoce como Dosdoce.com. Nunca pensé que mi personalidad llegaría a ser suplantada por una marca empresarial…

Me gusta leer porque traslada mi mente a un lugar alejado del ruido mundano.

Cuando tenía doce años quería ser pianista, cantante, bailarín, actor de teatro…

Hoy soy docente, escritor, asesor, emprendedor, empresario... (sin lugar a dudas, actividades profesionales mucho menos glamurosas que lo que había soñado, pero lo asumo sin frustración alguna. Pienso llevarlas a cabo en mi próxima vida).

Cuando me toca contarle a un extraño en una boda por qué me gusta leer o andar entre libros le digo que leer te permite vivir varias vidas a la vez…

Sin embargo, en realidad mi día a día es más bien así: Londres, Frankfurt, Nueva York,  Sao Paulo, México, Milán, San Francisco…

Lo más raro que me ha sucedido nunca fue cuando choqué mi coche a los 16 años contra la limusina de Elisabeth Taylor… Ella ni se dignó a salir del coche, pero su chófer fue muy amable.

Y lo peor, que la Policía Militar llegue a tu casa para detenerte por prófugo. ¿Cómo continúa esta historia? La respuesta la dejo para cuando publique mis memorias…

Aún más, si te dedicas a lo mío algunas personas no dejarán de tocarte las narices con críticas insustanciales, pero lo siento por ellos: tengo una paciencia infinita…

Nunca he perdido el entusiasmo por lo que hago, ni en lo personal ni en lo profesional. Debe ser que tirar la toalla no forma parte de mi vida.

Lo mejor de mi trabajo es, sin duda, trabajar con personas inteligentes que me contagien su entusiasmo, con sus ideas o sus ganas de hacer cosas nuevas…

El mejor día que recuerdo en el trabajo fue cuando un cliente de la empresa donde trabajaba me contrató para incorporarme a su propia empresa. Fue toda una sorpresa que cambió mi vida profesional.

Cuando quiero tomarme un descanso me dedico a dar largos paseos con mi perro Max Gutenberg.

Así es como veo el futuro de mi profesión: adentrándose poco a poco en el trepidante mundo digital.

Eso sí, si un día logro jubilarme querré pasar el tiempo que me queda con mi marido dando la vuelta al mundo en un velero.

El último libro que he leído ha sidoNos vemos allá arriba” de Pierre Lemaitre (Editorial Salamandra). Normalmente leo en pantallas, pero este libro lo leí en papel puesto que fue un regalo de mi madre.

En el colegio se empeñaban en que leyera cada día la Biblia, pero no lo consiguieron…  Lo que sí devoré fueron los libros de la biblioteca de mis padres y de mis hermanos mayores. El primero que recuerdo leer con mucho entusiasmo fue “Miguel Strogoff” de Julio Verne.

En mi mesilla tengo ahora para leer una tableta llena de libros. Leo entre 25 y 30 libros al año de todo tipo de géneros, desde thrillers a novelas, pasando por ensayos, novela gráfica y libros de empresa.

Me gustaría añadir que no he mentido ni exagerado en ninguna de mis respuestas J

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Imanol Aguirre Illarramendi. Un estado de ánimo

Me llamo… Imanol Aguirre Illarramendi 

Y en el sector del libro o como mera lectora se me conoce como…
el hijo mayor de Maria Florentina, la librera de Garoa. Imanol(txo). El pequeño en altura comparándome siempre con mi hermano Eneko que casi mide 2 metros. El de  la librería “Garoa”.

Me gusta leer porque… soy muy libre(sco).

Cuando tenía doce años quería ser… florista. Tener mi tienda de flores y un invernadero repleto de flores de todo tipo y colores.

Hoy soy… librero y la librería está repleta de flores frescas. Cada semana me paso por el mercado para comprar flores frescas a Mari Carmen (mi distribuidora de flores) para la librería.

Cuando me toca contarle a un extraño en una boda por qué me gusta leer o ando entre libros le digo que… que se pase por la librería que tengo un libro que me recuerda a él/ella.

Sin embargo, en realidad mi día a día es más bien así:… empiezo el día escobando y fregando el suelo de la librería.  Primero paso la escoba y después fregoteo los suelos ( hay que tener en cuenta que con agua caliente se limpia mejor y utilizo una keter para calentar el agua y sobre todo mientras limpio PIENSO). Seguidamente cambio el agua a los floreros y riego los tiestos y enciendo el ordenador. Un tweet de buenos  días y a continuación hago las reposiciones de los libros vendidos un día antes.

Lo más raro que me ha sucedido nunca fue cuando… dejé la librería abierta de par en par durante toda una noche y no pasó nada. No entró nadie o tal vez sí, pero no robaron. No me creo todavía que la gente robe libros.

Y lo peor… cuando al vecino de arriba dejó el grifo abierto y llovió literalmente en la librería.

Aún más, si te dedicas a lo mío la gente no dejará de tocarte las narices con… no recuerdo el título, pero es un libro de portada azul

He perdido el entusiasmo por lo que hago cuando… no lo he perdido ni quiero pensar en eso

Sin embargo, lo mejor de mi trabajo, sin duda, es… que me feliciten por una recomendación.

El mejor día que recuerdo en el trabajo fue cuando… está por llegar

Cuando quiero tomarme un descanso me dedico a… pensar. Me gusta pensar y sobre todo pienso cuando paso la escoba y seguidamente la fregona. Garoa Kultur Lab (Donostia) me da mucho que pensar ya que el espacio cuenta con 300 m dividido en 2 plantas.

Así es como veo el futuro de mi profesión… agitador cultural libre (sco). Creador de puentes entre libros y diferentes disciplinas artísticas.

Eso sí, si un día logro jubilarme querré pasar el tiempo que me queda… en un caserio que a su vez será un laboratorio cultural y vendrán a pasar sus vacaciones: escritores, poetas, pintores, músicos, periodistas….y sobre todo vendrán a descansar y a escribir. Yo me dedicaré a poner flores frescas y preparas desayunos para todos. Y sobre todo, a leer.

El último libro que he leído ha sido…Sofia Petrovna una ciudadana ejemplar” de Lidia Chukovskaia (Errata Naturare)

Y lo conseguí en… me lo mandaron de la editorial directamente (las editoriales pequeñas `por lo general nos cuidan muy bien)

Y el primero que recuerdo que leí fue… “Euskaldun bat Marten” de Iñaki Zubeldia

En mi mesilla tengo ahora para leer… “No encuentro mi cara en el espejo” de Fulgencio Arguelles (Edit. Acantilado)

Me gustaría añadir que…silencio. Me encanta el silencio y la tranquilidad.

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-         Enlace 2: www.egaroa.com


24 Octubre. Taller Espacio Texturas. Luis Collado. La oferta digital de contenidos editoriales. Posicionamiento, Desarrollo y comercialización.

TALLER

TITULO
Luis Collado

Descripción
Taller que facilitará  las claves para la incorporación de cualquier actor dentro de la cadena de valor del libro al mundo digital. Desde la digitalización de los contenidos hasta el desarrollo de modelos de negocio asociados

Contenidos
(i) Digitalizando contenidos. ¿Qué es digitalizar un libro?, ¿Para qué digitalizar un libro?. ¿En qué formato? Errores más habituales y cómo solucionarlos.

(ii) Promocionando los Contenidos Digitales. ¿Marketing tradicional o marketing digital?. ¿Promoción basada en la obra o en el Autor? El uso de las redes sociales.

(iii) Posicionamiento de los contenidos digitales. ¿Dónde estar?, ¿Cómo aparecer? Tareas a desarrollar para un óptimo posicionamiento en el ámbito digital. Descubribilidad de los contenidos digitales.

(iv) Vendiendo contenidos digitales. ¿Cual es mi mercado potencial?,¿Cómo llegar a mis lectores potenciales?. Estrategia de precios. ¿Contenidos gratuitos, freemium o premium?. Modelos de negocio.

Objetivos
Facilitar a los participantes herramientas básicas para desarrollar su oferta de contenidos digitales

Trabajar ideas básicas pero claves, basadas en experiencias reales, que contribuyan a ampliar los conocimiento y habilidades de los participantes en el ámbito digital

Compartir experiencias, con debates abiertos, que enriquezcan la realidad de los participantes, compartiendo puntos de vista y análisis críticos de lo aprendido

Profesor
Luis Collado

Con más de 14 años de experiencia en el mundo editorial, trabajando tanto con libros en papel y sus primeras herramientas tecnológicas asociadas, como con su digitalización y su disposición comercial en formato electrónico.

Ha sido Director General de la División Universitaria / Profesional en Pearson Educación y Director de Marketing y Ventas en McGraw-Hill, antes de incorporarse a Google para llevar el proyecto de Google Books en España y Portugal.

Ya en Google también ha trabajado  en el lanzamiento de Google Play Books en España, Portugal y 18 países de Latinoamérica

Duración

4 horas

Fecha

24 de octubre. De 16:00 a 20:00

Lugar de celebración

Orfila 3, 2º izda. 28010 Madrid

Precio

75 euros. Incluye curso y documentación.

Inscripción


SI LO DESEAS PUEDES REALIZAR EL PAGO POR TRASFERENCIA BANCARIA A
Trama Editorial
Banco Sabadell
IBAN ES45 0081 0647 86 0001012306
Asunto: Taller Luis Collado envía luego notificación de pago a promociontramaeditorial@gmail.com


Importante

Se ruega puntualidad
Para cualquier duda o sugerencia contactar con promociontramaeditorial@gmail.com



Las lecturas de los Estados de ánimo -2

Queremos recoger algunas de las propuestas y sugerencias lectoras de los 51 Estados de ánimo del primer año de andadura.
No están todas, pero sí, por lo menos, una por Estado de ánimo.

Os daréis cuenta que entre todas formarían una mesa de novedades quizás muy distinta a muchas de las habituales.

Ahí van por orden alfabético de título la segunda entrega.


  1. Diez de diciembre; George Saunders, Alfabia
  2. Kafka en la orilla; Haruki Murakami, Tusquets
  3. Las cárceles elegidas; Doris Lessing, FCE
  4. Las nieves azules;  Piotr Bednarski, Malpaso
  5. Libro del desasosiego; Fernando Pessoa, Acantilado
  6. Manual del perfecto canalla; Rafael de Santa Ana, Trama 
  7. Mapas para el éxtasis; Gabrielle Roth, Urano
  8. Muerte a crédito;  Louis-Ferdinand Celine, Debolsillo
  9. No pasarán; Carlos Alberto Scolari, Páginas de espuma
  10. Sirenas; Ángel González, Veintisiete letras 
  11. Sobre los acantilados de mármol; Ernst Jünger, Tusquets
  12. Sociofobia; César Rendueles, Capitán Swing
  13. Una lectora nada común; Alan Bennett, Anagrama
  14. Una noche con Claire; Gaito Gazdánov, Nevsky Prospects
  15. Visión desde el fondo del mar; Rafael Argullol, Acantilado

¿Para qué diablos sirve un editor? Lorenzo Silva

Pero para situar el asunto en su justo contexto, y apreciar lo que supone contar con un buen editor, no se me ocurre nada mejor que recomendar la lectura de un libro, Llamémosla Random House, de Bennett Cerf, fundador de la famosa editorial hoy cabecera de uno de los grupos editoriales más importantes del mundo.

Llamémosla Random House - Bennett CerfLlamémosla Random House - Bennett Cerf


Lo de Cerf no es moco de pavo: en su catálogo se reunió lo mejor de la literatura norteamericana y universal, con autores a los que en muchos casos contribuyó decisivamente a dar a conocer o a alcanzar el estatus, nacional o planetario, del que no disfrutaban cuando acudieron a él o él acudió a ellos. No sólo fue impulsor de las carreras de grandes autores norteamericanos como William Faulkner, Sinclair Lewis, John O’Hara, Eugene O’Neill, Truman Capote, William Styron o Philip Roth, sino que se las arregló, a través de su colección popular, la Modern Library, para difundir a clásicos de la literatura universal como Melville, Proust o Joyce.

Vicente Luis Mora. Un estado de ánimo. Librería Telos

Publicado en el número 24 de Trama&TEXTURAS.


Tras recibir una nutrida e inesperada herencia, Ukio No Teksume tomó dos  decisiones insólitas: la primera, trasladar su residencia a España, país que nunca había visitado pero cuya lengua hablaba con soltura tras años de estudio de la cultura española; la segunda, abrir una pequeña librería. Decidió instalarse en Sevilla y llamar Telos al negocio, como homenaje a sus antiguos estudios filosóficos.

Una vez abierta la librería en pleno centro, y tras adaptarse a la exótica pronunciación del español por sus nuevos conciudadanos (a quienes consideró muy piadosos por sus continuas apelaciones al alma), Ukio pasaba largas mañanas trabajando en la librería, preparando cuidadosamente los pedidos, revisando albaranes, ordenando una y otra vez las estanterías de forma exhaustiva. El planteamiento librero de Ukio reducía la mostración a literatura de alta calidad, de forma que era imposible hallar en el establecimiento best-sellers o cualquier libro no escrito con finalidades exclusivamente artísticas, principio rector que se avisaba a posibles clientes mediante un anuncio en el escaparate: “Si no ha leído a Faulkner –o no sabe quién es– esta no es su librería”.

Durante los primeros meses no entró nadie, ni siquiera personas despistadas preguntando si hacía fotocopias. Esto no supuso un problema para Ukio (que tenía dinero de sobra y podría vivir hasta los 160 años perdiéndolo sin más), hasta la extraña visita de un policía, quien se adentró en sus dependencias con la excusa de consultarle una dirección, escrutando la tienda con mirada entre inquisitiva e inquisidora. En ese momento fue Ukio consciente de que una librería sin ventas podía parecer, a ojos del fisco, un instrumento de blanqueo de dinero. A partir de ese momento comenzó a venderse regularmente libros a sí mismo.

Al principio se compraba clásicos españoles e hispanoamericanos, para adquirir después rarezas alemanas o finesas, bien editadas y con soberbias traducciones, cuyo descubrimiento en los estantes le generaba una inmensa alegría. Tales hallazgos le movían a compartir su intensa emoción con el librero, quien sentía una emoción especular y complementaria, al comprobar que tenía por fin los clientes exquisitos y cómplices que tanto había anhelado. El clima sevillano era benigno en invierno. Paulo Coelho había dejado la escritura. El mundo era bello. Las ventas eran incesantes. “El negocio va viento en popa”, se decía Ukio, feliz, cada vez que cerraba la puerta corredera a las nueve de la noche.

No obstante, a los pocos meses, notó que faltaba dinero de la caja. Aunque nadie aparte del policía había entrado en Telos durante ese primer año, le daba la impresión de que había un descuadre en las cuentas, que repercutía negativamente en el balance. Se acumulaban las devoluciones a los editores, a pesar de que las ventas no menguaban, y las novedades comenzaban a atascar su almacén. Su motorizada recepción le impedía a veces llegar siquiera a abrir las cajas recién llegadas. Los paquetes de libros por abrir eran aplastados por nuevos paquetes y cajas, de modo que no podía dar de alta los libros en el programa informático, ni introducirles el chip de seguridad ni, en consecuencia, mostrarlos en los anaqueles, por miedo al robo. “Creo que mi clientela es honrada, pero ¿cómo estar seguro?”, meditaba compungido.

Como en Telos no se giraban los libros a noventa días, sino que eran comprados en firme con el fin de constituir un buen fondo de librería, Ukio se vio obligado a arrendar un segundo local, anejo al suyo, que servía únicamente de almacén de las cajas no abiertas. A los pocos meses, y aunque seguía comprándose libros sin desmayo en la librería, el volumen de ventas era tan inferior a la mercancía entrante que los números se hacían negativos de modo geométrico e insalvable, añadiéndose los gastos de alquiler de un tercer local, pues las cajas habían invadido por completo el primero, sin dejar espacio a un solo crisolín. Entonces comenzó la construcción de un almacén de almacenes de libros, adquiriendo todos los edificios de la manzana para dedicarlos a depósito, comunicando los inmuebles mediante pasadizos, escaleras y montacargas. Por aquella época, con el propósito de equilibrar los números a cualquier costa, se compraba ya los libros en serie, haciéndose por ejemplo con todos los volúmenes de la tienda cuyo título contuviera la letra “e”, o con todos los que no la contuviesen. Como los libros habían desbordado su casa, decidió dedicar el ala este del Almacén a Biblioteca. Era fácil diferenciar Almacén y Biblioteca: en la segunda los libros estaban sacados de las cajas y aproximadamente ordenados. La Librería Telos era el pequeño espacio intermedio donde convivían los dos órdenes, o ambos desórdenes.


En 2018 el peso acumulado de las cajas hizo que el edificio más grande se derrumbase, arrastrando al resto de anaqueles arquitectónicos, que cayeron en cascada; una marea ingente y polvorienta de cascotes, escombros y cajas de libros se derramó por todas las calles adyacentes, sin herir a nadie por jugarse ese día el derby entre el Betis y el Sevilla. Ukio murió aplastado por el peso de las obras completas de Balzac. Horas después, las personas que paseaban por los alrededores se acercaban a las cajas de libros de literatura de calidad, las abrían, sacaban cuidadosamente los volúmenes de ellas, depositándolos en el suelo, y se llevaban el cartón, ideal para embalar la ropa fuera de temporada.

OTROS ESTADOS DE ÁNIMO