por Manuel Gil & Jorge Portland
Artículo publicado en el Trama&TEXTURAS nº 18
disponible también en versión digital
Transcurridos ya más de dos años desde que
la edición comenzó el proceso de digitalización y comercialización de
contenidos digitales, son muchas las conclusiones que se pueden extraer de la
experiencia. En primer lugar el cambio de actitud de la edición española, del
«vade retro» inicial al «pase sin llamar» actual; en este sentido, se ha
comprobado que la inexistencia de una hoja de ruta de la transición digital ha
llevado a numerosos editores a «ir por libre» y dar palos de ciego, cuando no a
matar moscas a cañonazos. No es lo mismo obligar a que todo aquel que quiera
vender los contenidos españoles deba adaptarse a lo establecido de común
acuerdo por la edición, que ser la edición la que se adapta a los majors, como así ocurre en la actualidad. Y esto es
un desastre. En esta línea, cada vez tenemos más claro que se hace
imprescindible un centro de análisis y consultoría de datos del propio sector, como
servicio a sus agremiados. ¿O sólo sirve la agremiación para ir a la Feria del Libro de Madrid?
No es posible tener una carencia de datos tan alarmante, no se puede funcionar
con informes de «retrovisor» acerca de lo que ocurrió el año pasado. Se imponen
un conjunto de informes de situación, casi en tiempo real, que hagan avanzar la
comercialización digital. Vamos a analizar aquí algunos temas sobre los que ya
se tienen datos suficientes gracias a la experiencia de estos años, y sobre los
que conviene iniciar una reflexión profunda.
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